Quise conocer. Quizás nuevas costumbres, nuevas experiencias... otras mentes y distintos puntos de vista. Compartir una cerveza y quizás fumar marihuana. ¿Qué? ¿Me vas a juzgar?
Me invaden los proyectos que tengo a futuro, siento que puedo llegar muy lejos en todo lo que me apasiona.
En el día de hoy te puedo contar que tomé mates con mi vieja, discutí con mi viejo por salir en pollera a la calle a las nueve de la noche. "Está peligroso" Me decía. Lo ignoré. ¿Qué? ¿Me vas a juzgar?
Amo la parsimonia de las noches, sean nubladas o divinamente despejadas. Es ese momento en el que la rutina frena y sólo hay momentos para compartir. Risas que esperan ser alcanzadas por muchos de nosotros en grandes juntadas. Y por grandes me refiero a esas que de tanto reír te duele la panza. Es un lindo dolor. Dije que iba acompañada de un amigo así no se preocupaban, pero la realidad es que me fui caminando sola gozando de la radio vía auriculares. ¿Qué? ¿Me vas a juzgar?
En esta hermosa noche conocí a un chico, tiene veintidós años. Me lleva cinco años, pero mejor... los chicos de mi edad suelen ser inmaduros, yo quiero un hombre. ¿Qué? ¿Me vas a juzgar?
Ahí, esa misma persona la cual quise conocer, con la cual quise compartir una cerveza y comentarle mis proyectos. A quién aturdí con mi relato sobre la discusión con mi papá y hablaba sobre lo preciosa que estaba la noche para caminar en vez de estar encerrados en un boliche... Ahí lo decidió. Nunca voy a saber el por qué ni tampoco lo voy a poder entender, pero la decisión ya estaba tomada. Sin previo aviso, fue testigo de mi último respiro. Éste acompañado de lágrimas a punto de salir, de un grito ahogado en busca de ayuda y de moretones saliendo a la luz de la luna. "Que no haya sangre" piensa él. No se arrepiente. Me apretó muy fuerte cuando me resistí a que me tocara. Golpe en el ojo derecho. "Para, ¿qué te pasa?" le digo asustada ya presintiendo sus intenciones. Sus ojos fueron invadidos por malicia y aseguro que también tenía un aire enfermizo. Él estaba enfermo y lo podías notar a cuadras de distancia, pero yo en mi inocencia adolescente no lo percibí. "Gritas y termina peor" me respondía él. Forcejeando con ese chico al cual sólo quise hablarle y con quien quise caminar un rato en la noche que tanto me había gustado. La primer sonrisa que me había dirigido puedo jurar que era pura, ahora no sé en qué me metí. Yo era virgen, a él no le importó. Tenía muchos planes por delante, momentos que me estaban esperando pero a él seguía sin importarle.
Me mató. No sabe qué hacer conmigo ni cómo limpiarse. Quiere sacarse "este tema" de encima, para volver con sus amigos al boliche quizás, o ir en busca de otra mujer. Sí, diecisiete años pero soy mujer.
Decide llevarme a un arrollo y tirarme ahí, pero antes intenta enjuagarme un poco para que no sospechen en lo más mínimo. Hay miles de casos en la televisión que terminan inconclusos, ¿por qué éste iba a ser la excepción?
Pasó un mes. Dos. Tres meses. Extraño a mi familia y sé que ellos me extrañan por igual. Quiero volver a tomar mates con mamá, y discutir con papá sobre lo que sea. Me extraño. Me extraño soñando, planificando, durmiendo, hablando, RESPIRANDO.
¿Qué podría haber sido si seguía mi vida? ¿Hubiera tenido familia? ¿El amor de mi vida estaba cerca mío? ¿Cómo terminaba esa serie que tanto me apasionaba? ¿A dónde fueron a parar las palabras que tragué por miedo a arriesgarme? ¿Y las canciones que escribí?
Extraño esperar ansiosa los domingos para ir a la cancha, extraño escribir. Cantar, bailar.
Lo lindo que era estar en el pogo en pleno recital, lo interesante que era conocer gente nueva.
El miedo no me lo habían logrado transmitir sobre lo que estaba pasando, lamentablemente, en nuestro día a día.
No lo entendí hasta que decidieron por mí. Decidieron que mi último respiro tenía que ser así.
¿Por qué no se me concedió que fuera ya de vieja, durmiendo en mi cama? Cuánto morbo, cuánta maldad. En qué cabeza cabe.
Sucesos así ocurren todos los días. De distintas formas, a cualquier horario. ¿Mañana? No sé qué va a ser de mi mañana, si voy a tener suerte otro día más o qué. Sólo me quiero aferrar al pensamiento de que todo el horror en el que vivimos tiene que llevar a algún lado. Despertaron marchas en pleno centro, encendieron voces que por miedo callaban, duplicaron las ganas de vivir y pelear por nuestros derechos. Hoy grito "Ni una menos" por aquellas mujeres que tuvieron un último respiro por decisión ajena y aterradora. Hoy grito por quienes pasaron por situaciones alevosas y todavía no se animaron a hablar. Quiero ser su voz, la que encuentre fuerza hoy por hoy.
Que se haga justicia por cada sueño apagado, cada vida arrebatada, cada mujer ausente en familias desesperadas. Justicia. Cero violencia, por favor. MÁS AMOR POR FAVOR.
Sé que hay muchas historias por vivir y ninguna merece un final abrupto y escalofriante.
Ni una menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario