Quizás cansa mi charla que abarca la toxicidad en las relaciones amorosas, créanme que a mi también me da fiaca volver siempre a lo mismo... Pero si el factor se repite, hay que prestarle atención.
Acostumbrados al maltrato y/o al destrato, resignados a rogar y no ser deseados, asumiendo supuesta insuficiencia, descartando la chance de ser buscados.
Me pasó que después de cortar mi relación tóxica, a los tres meses volví a tener una cita y cuando le pregunto a este nuevo chico a dónde le gustaría ir me dijo "elegí vos, donde quieras vamos y decime por dónde te paso a buscar.". "Posta?" Le respondí. Me sorprendió esa gilada.
Y no sólo a mi... A Agustina le sorprendió que la abracen. A Martín, que le sonrían. A Camila, que la presuman. A Tiziana, que la pasen a buscar y después la acompañen a su casa por seguridad. A Federico, que le cocinen algo. A Marina, que la agarren de la mano. A Tomás, que le digan te quiero. A Soledad, que le digan buen provecho. A Tiano, que le ofrezcan algo para tomar. A Candela, que le digan "me gustas".
¿No te resulta insólito? Son cosas simples... y nos dan MIEDO.
Si hace todo eso es porque se está enganchando, y yo no puedo involucrarme en eso porque la vez que pasó terminó mal. La gente rota no vuelve al ring.
¿La gente rota no vuelve al ring?
¿Por qué nos da tanto miedo el bienestar?
Lo disfrutamos dos minutos y después pensamos en qué es lo malo que pueda venir.
¿No te aburrís de ser tibio? ¿No crees que después de haberte roto, y haber reconstruido tus partes, mereces lindos tratos? ¿Lindos momentos?
Si el momento (valga la redundancia) lo pide, quedate mirando. Quedate abrazando. Quedate diciendo. Quedate disfrutando, quedate queriendo.
No me corran con esa de que hay una línea de tiempo para querer a alguien... Quien recibe respeto, risas y cuidados no tarda mucho en sentirse bien.
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