viernes, 25 de diciembre de 2020

Pérdida

Me da ansiedad.

Tuve ataques, leves y fuertes, por muchos motivos. No podría enumerarlos, no me atrevería, pero de vos sí puedo hablar.
No sé cómo lo haces.
Día a día me demostraste que no quedaba nada, que ya nos teníamos que ir. Que dejar.
Con un dolor que me partía el pecho, te hice caso. Te dejé, todos los días. El lunes me olvidé los piropos que me decías. El martes repetí todo el día cada cosa que hiciste que me dolió. El miércoles no recordé tu perfume. El jueves olvidé el calor de tu pecho. El viernes tomé cerveza y me obligué a ni siquiera ver tus fotos en Instagram. El sábado y el vino me hicieron llorar porque ya no te conocía. El domingo la resaca no fue sólo por alcohol.

Al tiempo, verte por fotos ya no me angustiaba, te sentía desconocido. Me sentía ajena a nosotros, ya no recordaba lo que era amarte. Tenía una sensación extraña, como si le mostraras la foto de un conocido a alguien que perdió la memoria, y sabe que el de la imagen es un ser querido, pero no puede ni pronunciar su nombre.
Con ese gusto amargo a amnesia, seguí mis días.

Nos vimos otra vez, y estuve en modo avión hasta que volví a mi casa.
Estuvimos juntos, nos reímos de las mismas pendejadas de siempre.
Me viste jugar con el agua, te dí ternura, sonreíste y me pegaste a tu pecho mientras me sostenías acurrucada. Me diste besos en la frente, me hacías mimos. Buscaste mis besos después de mucho tiempo.
Pensé "qué hermoso momento... Si siguiera enamorada".

Nos fuimos a dormir, te trataba casi como a un amigo. Me acomodo de costado, lejos de tu cuerpo. "Vení a dormir acá" me dijiste. Con vergüenza, acepté. Tardé unos minutos, pero volví a la posición que tanto disfruté cuando te amaba: mi cabeza en tu pecho, mi brazo rodeando tu panza y mi pierna sobre la tuya.
Sí, por si no quedaba claro, mi lugar favorito era tu pecho.
La música fue justa. Me fui quedando dormida. Mi último pensamiento fue "qué linda imagen".
Me despertaba cada dos horas y seguíamos pegados, como la primer noche que dormimos juntos.

Nos fuimos rápido, apuré yo, pero antes te pedí sacarte una foto: estabas acurrucado en mis piernas mientras te hacía mimos en el pelo. La tengo todavía. Me mueve todavía.

Un beso de despedida. Chau.

Le cuento a mi amiga, le digo que no me sentía como antes. Mientras le relato la noche, empiezo a entender que te ví. Y poco a poco recupero la memoria. Y me da ansiedad. Te quiero ver de nuevo, necesito abrazarte de nuevo. Esta vez prestándote atención.
Me pongo a llorar, se me acelera el corazón.
Le pediría un abrazo a alguien, pero ninguno sería el tuyo.

No sé cómo haces, porque yo te había hecho caso. Te dejé todos los días, pero te veo y te recupero. No sé que tengo sed de vos, hasta que te tengo en frente.

Hay algo muy diferente entre nosotros, y eso no hay que negarlo. No es un cambio positivo, de hecho me entristece.
Pero logras que me dé taquicardia de sólo pensar que no te voy a abrazar más.

Siempre volvemos a nosotros. De maneras raras y no convencionales.
Sólo te pido que calmes mi ansiedad, viéndome una vez más.

1 comentario: