Todavía no sé si es buena o mala suerte, pero en los sueños aún te cruzo. Anoche viniste a uno de ellos. Recuerdo vernos en el baño de lo que parecía ser un boliche, y discutíamos por los problemas que tuvimos de verdad.
En los sueños pasan cosas que en la vida cotidiana son imposibles, como por ejemplo: volar, tener un dedo de más en cada mano, o no sentir dolor.¿Sabes qué imposibilidad me hizo entender que lo que veía ahí no era real? En el sueño me respondías. De verdad, lo hacías. Te confrontaba por todo el mal que me hiciste, y me dabas respuestas concretas sobre tus motivos.
Algunos los daba por sentado, otros me reventaban de bronca, pero por lo menos estabas teniendo el coraje de decírmelo frente a frente.
Podría decir que es mala suerte cruzarte en ese plano, porque ya no quiero verte, pero qué lindo se siente tener la chance de presenciar tu actuación de hombre.
Me faltó mucho eso en esta dimensión. Cuántos mensajes habré enviado, para que no los contestes por veinte días y luego aparezcas diciendo "perdón, colgué".
En mi sueño me decías lo peor pero sin agredirme: "no me importa(s)".
Es lo que sé, pero nunca te animaste a decir en voz alta.
Ahora tengo miedo de dormirme. No quiero cruzarte de nuevo ahí. No quiero ver cómo elegís ser un hombre, sólo para romperme el corazón. No quiero darme cuenta que tal situación nunca existió.
No quiero tener más decepciones, ya me diste muchas vos.
Si en los sueños ocurre lo imposible, prefiero entretenerme con el olvido antes que volver a padecerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario