-Febrero 2022-
A veces menosprecio lo que siento a cambio de sentir algo de orgullo. Y por momentos me sale muy bien.
Reconocer que no me admirabas como yo a vos fue muy humillante. Intenté evitar que volviera a suceder, y la respuesta más inesperada fue la solución indicada.
Cuando más fuerte me sentí, fue cuando te juré amor incondicional. Ese que está sin esperar nada a cambio.
Porque el error no es esperar, sino olvidar que sos impuntual.
Verte distinto con las mismas actitudes y maldecir a tu ingenio por no prepararte mejor para el reencuentro. Escogiste la constante equivocada. Debías mantener tu esencia, no tu falta de interés ni tu aire impermeable a sentir más de lo esperado.
En lugar de ofrecer un plot twist de seguridad, tiraste la misma carta de siempre.
"Si estás, estoy. Si no estás, podía pasar."
Me dejan pasar como si mi presencia fuera algo cotidiano. Cuando brillo por mi ausencia, entienden el impacto que produce la abstinencia de mi ser.
Ya no tengo paciencia.
Cuando quieran vivir lo exótico de sentir sin previo aviso, espero que se acuerden de nuestra historia.
Amar de manera incondicional no te condena a resignar el amor propio. Lo empodera.