sábado, 21 de septiembre de 2019

Apagarme para prenderme

Ando medio mambeada, ¿sabes? Qué se yo, no suelo contar mucho en detalle porque a veces ni yo me entiendo.
Sí, me acuerdo cómo estaba ayer. Estaba contenta, con proyectos, con ganas de comerme al mundo, pero hoy es otra cosa. Tengo un poco de mente en mis críticas, ¿me entendes?
Pero no es porque no me sienta segura, a ver, yo sé bien lo que quiero. Sólo son días. Me está sucediendo últimamente pero ya va a pasar, ¿o no? ¿Vos qué opinas? ¿Opinas?
Jaja, perdón que pregunte tanto, a veces me divaga un poco la neurosis.

Bueno, como te decía, hoy juntémonos. Sí, estoy segura.
¡Chabona! Deja de sugerir que me voy a arrepentir. Vayamos, me re sirve para despejarme. No, no me importa si va el amigo de tu primo. No nos vemos hace mucho tiempo. Ya está, ya es tema cerrado.
Sí, a ver... Obvio que me dolió en su momento pero ya está. Estoy segura conmigo misma, no hice nada con mala leche.

Te queda re linda esa pollera, yo todavía no sé qué me voy a poner. Quizás me ate una camisa a la cintura. ¡No! No quiero disimular nada, queda canchera. Mira... ¿Ves? Combina con mi pañuelo.
Tranqui, hoy nos pedimos algo rico para comer y nos tomamos una birra. No, la dieta la dejé, no sirve. Acá lo importante es sentirme bien conmigo misma, ¿o no? ¡Y feliz me va a hacer comerme esa hamburguesa con papas fritas!

Ponete el cinturón.
Jaja, no sé si te conté pero por esa plaza paseé con mi abuelo hace dos años. No me acuerdo mucho el diálogo exacto, pero sí la pose en la que caminaba. No, estoy bien. Lógico que es triste la situación, pero hay que acordarnos de los ausentes con sonrisas. Así es más llevadero.
Cambia esa canción, dale play a esa que escuchamos en Spotify antes de ayer.
Esa. Temazo.

Qué lindo lugar.
Dale, pidamos ese combo. ¿Pedís un porrón para mi? Voy al baño.

Tremendo espejo.
Uy, tengo desacomodada la camisa. No me tendría que haber pintado los labios, ahora cuando coma se me va a desalinear el maquillaje.
Quizás debería delinearme los ojos, todavía se ven tristes.
Ya fue, no pasa nada.

Cuánto bullicio. En la mesa de atrás discuten la final de la Copa Libertadores. En la mesa que está hacia mi derecha recién se están conociendo. Jaja, me hace acordar a cuando...
En la mesa que está hacia mi izquierda están mirando cada uno sus teléfonos celulares. Yo no chequeo el mío hace como dos horas. Tengo que ver si tengo alguna notificación.
Alguna no, sino la notificación que espero.
Basta, es una red social nada más.

No, ¡muchas gracias! Tranqui, estoy bien con lo que comí.

En mi mesa son siete personas hablando de los intereses de sólo dos de ellas. Los otros cinco no sé qué estamos haciendo acá.
Tendría que haberme quedado en casa. No tengo tiempo para perder.
Tengo que atender el trámite que pospuse desde hace ya cinco días. Tengo que conseguir trabajo, me estoy quedando sin nada y encima me doy el lujo de venir a comer esta hamburguesa que ni siquiera me hace bien, ya estoy excedida.
¿Excedida? ¿A quién le importa? 
Me tengo que acordar que siento que no alcanzo. ¿Para qué? No sé, pero me lo repito casi todos los días.

¡Jajaja! Me estás jodiendo... Muero de risa.

Basta de hacerme reír porque me voy a poner a llorar. No por tentarme de risa. Lloro porque no sé por qué me estoy riendo. Lloro por ayer, antes de ayer y mañana. Lloro por el que se fue, por el que no contestó. Lloro por mis ojos, mi cabeza, mi panza. Lloro por que no sé qué carajo hago con mi vida. Lloro por volver a jugar en el papel de nena perdida.

Mis cosas andan muy tranqui, estoy viendo qué proyecto arrancar primero para darle la atención que necesita, ¿viste?

¿Qué proyectos? ¡No tengo un mango!
Estoy agitada, me tengo que relajar un poco. Voy al baño y respiro hondo, tengo una taquicardia molestísima. 
¿Ganas de llorar? ¡Pero si no me salen lágrimas!
¿Qué pasa?
Muevo las manos sin cesar, apretando el aire para después soltarlo.
La pierna no se deja de mover, me estoy poniendo impaciente.
Me toco toda la cara, me toco el pelo, me ofusco.
¿Qué estoy haciendo?
Inhalo y exhalo. Cada vez más rápido.
Me voy a casa. YA.

Amiga, me voy pidiendo el Uber. Sí, yo te aviso cuando llego, no te hagas problema.

Qué lindo llegar a casa... No sé qué me pasa. 
Ahí viene otra vez.
Me agito, me duele la cabeza, inhalo y exhalo tan rápido que me mareo, quiero llorar y no puedo, necesito ayuda y no sé para qué.
Tengo que pensar en las cosas que me pasaron.

No soy suficiente.

Dale, acordate de todo lo lindo que te pasó.

No soy suficiente.

Acordate de la tarde en la plaza, la cantidad de carcajadas que soltaron.

¿Qué rompí? ¿Me rompí?

Che... Cómo te la bancaste, eh. Esa discusión que resolviste con altura. Esa incertidumbre que curaste con lectura. Ese corazón al que le sanaste sus roturas. Esa amistad en la que comprendiste que con amor, todo perdura. Ese trabajo que abandonaste y dejaste de sentir ligaduras. Esa persona que despediste ante el credo de un cura. Esa relación cuya enseñanza dura y dura. Ese reencuentro con vos misma cuando habías querido abandonarte y el universo te impulsó y fuiste un poco más madura.
Yo no sé cómo hiciste.
¿Vos sabes cómo hiciste?
Qué no vas a saber... Si frenaste la taquicardia por haber enumerado tus logros.
Yo no hice nada, todo eso lo hiciste vos.
Jaja, sí. Te estoy hablando como si no fueras yo.
Sos mi lado valiente, yo soy tu lado cagón.

¿Eso era?
Sí.
Respirar hondo las veces que sean necesarias. Cerrar los ojos hasta que se te caigan las lágrimas.
Hacerte todos los mimos que alguna vez te hicieron falta. Recordar, de las malas, cada experiencia destacada. Recordar, de las buenas, cada sentimiento, cada potente mirada. 
Del futuro cómo te vas a preocupar, si todavía estás puliendo jugadas pasadas.
A nadie le sirve lo que te hiciste hoy, hermana.
Atacarte la cabeza por todo, por nada.
Conta hasta diez, hasta cien, contabiliza toda una manada.
Seguí respirando hondo, y seguí llorando a cataratas.
Ahora memoriza sólo las buenas historias relatadas. Despedite de este proceso sintiéndote bien calmada.
Si no te sentís como en casa, acomodate mejor la almohada.
Si no sabes qué estás haciendo con tu vida, escucha la playlist que tengas ganas y deja que caigan las lágrimas necesarias.

Sólo te pido un favor... Tené bien en claro que esto es un rescate, no una actividad programada.
Si lo de hoy fue un accidente, mañana a la mañana evitemos esta ruta transitada.
Ya estoy, con las rimas, bastante pesada.
Nos vemos en unas horas, nos veremos en la vida mejor paradas.

Nadie es futuro, sólo nos toca ser presente.
La persona que se encuentre en ese plano tan elocuente, no vamos a ser ni vos ni yo, va a ser nuestra evolución más ocurrente.

-- Si minutos antes de reír no pensabas en hacerlo, ¿qué te hace creer que podemos controlar al universo entero? --

No hay comentarios:

Publicar un comentario