Pero mira qué maldito. Coincidiendo conmigo hasta cuando ni sabía tu apellido.
Tenías la gorra tan baja que no te había podido ver bien la cara, de hecho creo que ni había notado tu presencia hasta que te escuché. Te cagaste de risa de la misma idiotez que yo y me di vuelta para ver quién eras.
"Debe ser un creído" Pensé, y ni bola. Pero todos los días tirabas una carcajada nueva. Mira qué maldito.
No pretendas que me acuerde qué día fue que hablamos por primera vez, todavía estoy fingiendo el papel de desinteresada.
Si querés te relato la primera vez que salimos. Bah, no salimos. Me invitaste a cenar a tu casa para hacer una tarea de grupo para un taller. Y el grupo éramos nosotros dos. "Le iba a decir a..." Mentira. Ninguno le iba a decir a nadie más. Nos queríamos solos. Queríamos saber qué carajo tenía el otro que nos llamaba la atención.
Quizás me empezaste a generar esas ganas de hacerme la desinteresada cuando me llamaste una hora antes de vernos para preguntarme con qué salsa quería comer los fideos. Uno finge desinterés cuando la otra persona le mueve el piso y tiene miedo de meterse en un quilombo, mucho más si acaba de salir de uno bien grande.
Yo estaba en el trabajo, pero aún así atendí el teléfono. Hay muchas cosas raras en esta secuencia. Por ejemplo, nosotros hablando por teléfono. O vos cocinando.
Te hiciste el ofendido porque pedí que tomemos una cerveza que según vos era "una cagada", y yo corté el teléfono riéndome y diciendo "qué tarado".
El "qué tarado" más pícaro que dije en ese último tiempo. Ese largo tiempo.
Fui con la inocencia intacta, hasta que pasé dos horas charlando con vos. Medio copete por esa cerveza, que era una cagada, pero me duplicó las risas. No paraste de hablar, ni de hacerme reír.
"Miramos un capítulo de Friends?" Tiré. Qué se yo, ya estábamos abrazados en la cama.
Ambos nos queríamos para algo casual. Pero pasó algo insólito, y es que no me podía aburrir. Creo que vos tampoco.
La segunda vuelta estabas mal de la panza, y te llevé unas galletitas Milka. Era como darle un whisky a un alcohólico en recuperación, pero vos me abrazaste igual, así que ya había ganado.
Me hiciste reír tanto que lloré. Nos tentamos mucho de risa esa tarde. Seguíamos sin entender qué pasaba, pero nos encantaba pasar el rato juntos.
Nos sentamos juntos a reírnos de cada palabra que se decía en la clase, probablemente fastidiamos a medio curso, pero a quién le importa. Éramos dos nenes de ocho años riéndose porque el profesor dijo "gas".
El tercer round fue un rescate en plena fiesta, yo pasada de copas y vos todo un señor. Vos podías estar con la que quieras, yo también, pero quisimos vernos. Así, improvisadamente. Como todo lo que nos venía pasando hasta ahora.
Me volviste a hacer reír, nos volvimos a abrazar.
Empecé a tener miedo, y ante la primer cosa que no me gustó, decidí alejarme. Por las cosas que habíamos hablado, no parecía que iba a terminar en algo bueno esto que nos pasaba, pero aún así no lo sentía de esa manera cuando nos veíamos.
Me distancié, volviste a ser indiferente para mi, hasta que nos volvimos a ver.
Pero mira qué maldito. Otra vez soltaste esa carcajada. La que es imposible hacerle frente y terminas riéndote a la par.
Viniste a parar en el mismo boliche que yo, en plenas vacaciones con mi amiga. Mira qué maldito. Coincidiendo conmigo hasta sin hablar.
Mi inconsciente no quiso cruzarse con el tuyo esa noche, escuchar esa risa de nuevo me iba a llevar a lo que creía que ya estaba solucionado.
Mira qué maldito, que me relataste lo que podríamos haber sido una vez que supiste (supusiste) que no me ibas a volver a ver.
Mira qué maldito, que lograste moverme el piso hasta sin tenerte cerca.
Mira qué maldito, que mandaste las rosas rojas más bellas e hiciste que llegaran a mi por una de las personas que más amo en el mundo.
Pero ojo, maldito, que así como te visité casi de milagro y en contra de cualquier pronóstico nuestro, puedo ser igual de maldita que vos y coincidir con tu vida hasta cuando menos lo esperemos.
No sé cómo ni cuándo, pero en una risa nos vamos a volver a encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario