Translate

jueves, 3 de septiembre de 2020

Mi plantel

 "It would've been fun, if you would've been the one" me canta Taylor Swift en los auriculares. Quiere decir "hubiera sido divertido si hubieras sido el indicado". Nunca fui amiga de las hipótesis. O sea sí, pero no. Las visité, pero me dañan. Sobretodo porque les creo hasta que la realidad me da un bife en la cara... Y acá más o menos que fue igual.

Me entretengo imaginando porque es el paso que le antecede a proyectar, y proyectar es el paso que le antecede a vivir. Cuántos escalones para vivir, ¿no? Pero ahí iba yo. Dibujando con la mente todos los momentos que quise pasar a su lado, idealizando lo felices que íbamos a ser una vez que nos tengamos frente a frente. Esa mirada que tanto esperaba, esa que se suponía que tendríamos el día que nos reencontremos, y yo me sienta tranquila de decir "es por acá". Y así fue, le aposté a ese caballo con todas mis fuerzas. Estaba atenta al cuidado del mismo, a los competidores de la carrera, a la admiración que me provocaba la simple idea de que me traiga el trofeo. El caballo no era él, éramos nosotros. El nosotros ilusorio.


La soga que nos mantenía juntos, iba y venía. Mucho viento y precipicio, pero desde ese lugar tan alto yo veía que, si hacíamos fuerza los dos, arriba nos esperaba el mejor de los masajes. "¿Quién podría cansarse, sabiendo que está a cien pasos del placer?" Pensaba yo. 

Algo interesante de la cornisa, son los puntos de vista. Aseguro haber visto lo mencionado, pero él veía nubes, una escala sin fin. Su cuerpo mantenía el coraje, pero su pecho quería volver. Con motivos borrosos, enredados en negación, su inconsciente le gritaba que deje de subir.

Noté que me apartaba la mirada, y le dije que era libre de bajar si quería. Aún sin mirarme, aceptó y comenzó a descender. Me invadió el llanto, pero yo quería seguir subiendo, porque sabía que allá me esperaba el resultado de tanto esfuerzo y aprendizaje. No se lo hice saber. Para él, bajamos los dos, pero yo seguí subiendo.

Mientras él bajaba, se encontró con otra compañera que lo hizo reír. Se entusiasmó, se sintió renovado de energías, y comenzó a subir nuevamente.

En mis manotazos tristes intentando subir (ya no éramos dos haciendo fuerza, estaba sólo yo), escucho su risa y pierdo el equilibrio. Logro sostenerme rápidamente, pero me quedo mirando para abajo. Lo veo subir acompañado y el pecho me grita "hasta acá llego yo". Confundida, espero que suba un poco más para verlo con más claridad. 

Él levantó la vista y quedó paralizado. No esperaba encontrarme ahí, nos habíamos despedido hacía unos metros.

Incómodos, retomamos charla. Cómo fue que había decidido volver a subir, por qué yo nunca bajé. "¿Por qué no subió solo, si yo estaba acá?" Pensaba yo.

Nos reímos. Otra vez era yo la privilegiada por escuchar esa carcajada. Encontramos un pequeño espacio en esa montaña, y nos sentamos a mirar el paisaje por un momento. No queríamos pensar si subir o bajar. En ese instante, con esa vista y ese abrazo, había paz. 

Llegó la noche y nos dormimos acurrucados. Primera noche que pasamos juntos. Cada vez que yo despertaba en la madrugada, estábamos buscando una nueva forma de abrazarnos.

Me emocionaba. Todo lo que yo había imaginado por tanto tiempo, lo estaba teniendo. Le dí todos los besos que no pude en esa distancia que nos impedía saber si podíamos ser un buen equipo. Le serví los mejores mimos de mi colección, sutiles, acompañados de besos en la frente. Lo miraba, agradecida.

Estuvimos cuatro días en ese pequeño lugar. Yo, buscaba cómo hacer más cómoda nuestra cucha. Él, se estaba preparando para bajar otra vez. ¿El problema? No me avisó. Volteé a proponerle una caminata por la tarde, y ya no estaba.

El vacío del adiós que nunca se presentó. 

Estaba aturdida. La tormenta de dudas ya me estaba acorralando y yo lagrimeaba y preguntaba "¿qué pasó?"

No me bajé de esa cueva por varios días. Escuchando música o en silencio, me visitaban nuestros recuerdos comiendo, riendo o hablando de fútbol en ese lugar recóndito de la montaña. Aquel sitio donde no hacía falta preguntar qué hacíamos después, simplemente nos despertábamos y todo estaba bien. Me sentía bien a su lado. No puedo hablar por él, sólo tengo hipótesis. Las malditas hipótesis.

Habíamos conformado memorias. Pocas, para la cantidad de cosas que tenía en mente realizar con él, pero al menos teníamos nuevas. Y ya son once los días en que planeamos vernos. De 365 días que imaginé tenerlo junto a mi, creciendo codo a codo, sólo tuvimos once. No me cerraban los porcentajes por ningún lado.

Si quiero reírme un rato para controlar la canilla de lágrimas, digo que fueron los once titulares de mi equipo. Nuestro equipo. 

No creo que fichemos nuevos jugadores. Hace ya un tiempo que no sé de él.

Por mi parte, de esos once, tengo los últimos cuatro en repetición y cámara lenta en mi mente. Me acompañan, me entristecen, me hacen ver el amor como algo muy cercano y lejano a la vez.

Nos manejábamos siendo un "casi" constantemente, porque lo único que nos mantenía de pie era proyectar, pero no experimentamos mucho. Tuvimos más conversaciones mentales que reales.

Aún así, esas últimas cuatro me hicieron creer que podía cambiar el panorama. 

"Hubiera sido divertido si hubieras sido el indicado" me canta Taylor Swift en los auriculares. Intento comprender por qué, pero la respuesta la tiene él, y por algún motivo no me la quiso decir. 

En mi mente siempre fuimos lo mejor, y los últimos cuatro me estaban dando la razón, hasta que se fue.

No dejo de pensar en qué hubiera pasado si seguíamos fluyendo, si seguíamos animándonos a sentir tanto, pero de nada sirve tener ganas de escalar en compañía, si la otra persona... Simplemente no quiso escalar con vos.

Me sigue cantando Taylor Swift en los auriculares.

Algunos dicen que él no se animó a seguir subiendo. Otros, opinan que sus ganas de escalar se quedaron con otra persona allá abajo, en la tierra.

Yo me quedé esperando un regreso, con cualquier excusa, pero la cueva se empezó a poner fría.

Bajar, resguardarme en aquel sitio, subir.

¿Dónde pensás que estoy ahora?